En EEUU: una bomba de tiempo a punto de estallar; un tsunami a punto de llegar
| Autor: Miguel Arca | 21/08/2009 |
EEUU hace tiempo que está sentado en una bomba de tiempo; que la prendieron ellos mismos. Ahora, además, parece que está por estallar.
Ellos tenían que haber aprovechado la crisis para volver a un manejo ordenado, responsable de la economía y dejar que los precios –las aguas– volvieran sólos a su nivel real; dejar que el fuego se apagara sólo, una vez que no hubiera nada más que ardiera –esto era, dejar que la demanda se secara– pero en lugar de eso ellos siguieron echándole más leña al fuego.
Diseñaron un Plan anticrisis de cómo tres trillones de dólares más –casi un tercio de la deuda acumulada en 50 años– en un solo año. El problema era que ellos no tenían ese dinero. El estado norteamericano hace como 20 años que es pobre (técnicamente hablando) -vive del crédito o de la emisión inorgánica. Antes de la crisis del 2008 ya tenía deudas impagables. La última vez que hubo manejo responsable fue con Clinton –que fue un período de 8 años en que se comenzaron a ordenar las cosas– pero Bush, en realidad estos Bush y sus ¿compinches? yo los llamaría así porque las cosas que han hecho no tienen nombre o, mejor dicho, sí lo tienen, sino que nadie se atreve a llamarlas por su nombre, y cuando alguien lo hace, lo atraen y si no pueden, lo apabullan y lo desacreditan, tanto que termina callándose o retractándose.
Pero la historia los juzgará y dirá si tenía razón, ya que yo sólo puedo demostrar esto –de modo macro- a través del análisis económico, pero a nivel de detalle estoy limitado por falta de información, y porque, obviamente, no tengo los medios.
Para financiar su plan anticrisis tenían dos caminos: 1. emisión inorgánica de moneda –que los ‘vivos’ creen que es fácil porque ‘no te cuesta’, porque ‘nadie se da cuenta’; no aprendieron nada de la crisis, al contrario siguieron en el mismo camino– 2. salir al mercado a conseguir los 3 trillones de dólares, pagando un montón de intereses, altísimos, para así poder darle un tinte de credibilidad y por consiguiente atractivo a sus ‘bonos del tesoro’, pagando hasta 4% y más, cuando la tasa del mercado es de 1% y menos; y esas tasas, en estos momentos y en esas condiciones, son impagables; la famosa expresión ‘te comen los intereses’ debería permitirnos entender esta parte del proceso; y aún así lo hicieron; escogieron ese camino.
Y ahora, como no va a haber plata para pagar los intereses, hay que pagar las consecuencias, por la vía dura, dolorosa. ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Qué es lo que se viene? En realidad es terrible. Sólo espero que no se la agarren conmigo –‘ave de mal agüero’, ‘pesimista’– y más bien traten de prepararse lo mejor posible, porque lo peor todavía está por venir. Y lo ‘más’ peor… está por llegar.
El problema comienza porque a los norteamericanos ya se les están acabando los trillones, y al no haberles dado el resultado esperado, lo que están haciendo –han hecho– es generar una hiperdevaluación que en cualquier momento va a estallar. En otras palabras:
el dólar, que de por sí ya vale poco, dentro de poco ya no va a valer nada.
Así como en algún momento estalló la crisis del Real State, que en realidad no fue sino el detonante de un exceso de dólares en el mercado que hizo que los bancos le prestaran a todo el mundo, hasta que alguien dijo “quiero mi plata, y no me pidas más plata para pagarme mis intereses; ya no quiero pago de intereses, quiero que me devuelvas mi capital”… y no había!!! sino que lo que había era ‘valor ficticio’, valor fiduciario –fruto de la espiral de oferta y demanda– y comenzó el remolino inverso, que se ha ido extendiendo al resto de la economía, pasando fronteras, haciéndose mundial, y hasta ahora no para… ¿Hasta cuándo? Hasta que reviente. Y mucho me temo que eso es precisamente lo que está por pasar. Por eso les escribo.
Desde que aprendí economía en la universidad comenzó mi perplejidad ante una antieconomía –la norteamericana– que violaba las reglas básicas, elementales del sistema financiero mundial: no puedes emitir moneda sin respaldo porque esta se devalúa. Y los peruanos, argentinos, brasileros, chilenos, bolivianos, etc. lo aprendimos en carne propia, a partir de los años 60, con esas famosas hiperinflaciones e hiperdevaluaciones que terminaban –como por arte de magia, “¡qué fácil había sido resolver el problema!”– con el cambio de moneda, una vez que habíamos aprendido la lección –o sea, cuando ya no había nada más que hacer.
Lo que también aprendimos en el proceso, y ahora les va a tocar aprender a los norteamericanos es que no era tan fácil, que en realidad tiene un costo altísimo, y que en realidad, como desde el principio de la economía socialmente organizada, quienes terminan o resultan pagando el costo es ese 80% de la población de los países que reciben en conjunto apenas el 20% del ingreso. ¿Cómo así? Simples matemáticas –proporciones. Veamos.
Este ensayo CONTINUARÁ sólo para quiénes lo deseen. Para saber que lo desean, sólo tienen que enviarme un correo, personal diciendo en el Asunto: QUÉ SIGUE.
Hasta luego
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